sábado, 7 de julio de 2012

PÁGINAS MEMORABLES


7-07-2002
Aves sin nido
(Fragmento)

Clorinda Matto de Turner 


Martina, la mujer de Isidro Champi, luego que salió de la casa de su compadre Escobedo, después de sacrificar las cuatro cabezas de ganado vacuno ante la avaricia del compadre, asustada con la noticia de que la prisión de su marido era realmente por las campanadas de la asonada, fue corriendo a su casa, tomó los ponchos de abrigo de Isidro y se dirigió a la cárcel.
El carcelero le dejó entrar libre, y cuando vio a su marido se echó a llorar como una loca.
-       ¡Isidro, Isidro! ¿dónde te veo?... ¡ay! ¡ay! Tus manos y las mías están limpias de robo y de muertes..! ¡ay ¡ay..! , decía la pobre mujer.
-       Paciencia Martica, guarda tus lágrimas y pide a la Virgen – contestó Isidro procurando calmar a la mujer que, secándose los ojos con el canto de uno de los ponchos, repuso:
-       ¿Sabes Isidro, he ido a ver nuestro compadre Escobedo y él dice que prontito te sacará libre?
-       ¿Eso ha dicho?
-       Si, y aun le he pagado.
-       ¿Qué cosa le has pagado? Te habrá pedido plata, ¿no?
-       ¡No! Si ha dicho que te han traído por las campanadas de esa noche de las bullas de la casa de don Fernando. ¡Jesús! ¡y tantos muertos que hubo...! y ese wiracocha dice que tiene plata y nos perseguir…- dijo la india santiguándose al mentar a los muertos.
-       Así dijo también don Estéfano – contestó Isidro, e insistiendo en la primera pregunta, pues harto conocía a los notables del lugar, dijo: ¿Y qué cosas has pagado, pues claro?
-       ¡Isidrocha..! ¡tú te enojas..! ¡tú te estás poniendo amargo como la corteza del molle! – repuso la india con timidez.
-       ¡Vamos, Martina! Tú has venido a martirizarme como el gusano que corroe el corazón de las ovejas. Habla, o si no, vete y déjame solo…Yo no sé por qué no quieres decir…¿qué le pagaste?
-       Bueno, Isidro. Yo le he dado a nuestro compadre lo que ha pedido, porque tú eres el encarcelado, porque yo soy tu paloma compañera, porque debo salvarte, aunque sea a costa de mi vida. No te enojes, tata, le he dado las dos castañitas, la negra y la afrijolada… - enumeró Martina acercándose más a su marido.
-       ¡Las cuatro vaquillas! – dijo el indio empalmando las manos al cielo y lanzando un suspiro tan hondo, que no sabemos si le quitaba un peso horrible del corazón o le dejaba uno en cambio del otro.
-       Si él quería que le diese vacas, y apenas como quien arranca la raíz de las gramas, le he arrancado el si por las vaquillas, porque una es para el gobernador, una para el subprefecto y la afrijolada para nuestro compadre.

El indio, al escuchar la relación, inclinó la cabeza mustio y silencioso, sin atreverse a decir nada a Martina quien después de algunos momentos salía en pos de sus hijos enjugando nuevas lágrimas y con el corazón repartido entre la cárcel y la choza.


Grimanesa Martina Matto Usandivaras de Turner, Clorinda Matto de Turner, nació en el Cusco el 11 de setiembre de de 1852 y falleció exiliada en Buenos Aires el 25 de octubre de 1909. Creadora del género de la novela indigenista escribió Aves sin nido (lo que le valió ser perseguida por una sociedad patriarcal y latifundista) y Tradiciones Cusqueñas, entre otras obras. 

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