sábado, 21 de septiembre de 2013

PÁGINAS MEMORABLES: DIVINA Y HUMAMA


LA MUJER EN LOS ANTIGUOS PERÚ Y MÉXICO

SOCIEDAD, POLÍTICA Y RELIGIÓN

 

Por: Maritza Villavicencio

 
Poderosas, mágicas y míticas fueron las mujeres del antiguo Perú. Desde las épocas más remotas, la naturaleza femenina, asociada a la misteriosa potencia de la creación de la vida, fue exaltada hasta el status de lo divino. Endiosada su capacidad reproductiva, la matriz de las mujeres, origen de los seres humanos, se vinculó mágicamente con las profundidades de la tierra, espacios donde germinan las semillas, y con el mundo marino, hábitat de la flora y fauna oceánicas. Así, el principio de la vida tuvo atribuciones femeninas, profundas y oscuras, registradas en le enigmática asociación entre la oscuridad, la noche, la luna, la tierra y la mujer.

Correlato de su status divino, las actividades productivas y domésticas desplegadas por las mujeres fueron sacralizadas y, al mismo tiempo, las mujeres que las realizaban, investidas de particulares prerrogativas. La preparación de los alimentos para servir en las ceremonias y rituales religiosos y la fabricación de tejidos para vestir a los ídolos confirieron a quienes realizaban estas labores un lugar privilegiado en las jerarquías sociales, políticas y religiosas.

El rol de la mujer dentro del entramado de las relaciones de parentesco fue determinante en la posición social de los individuos, en el acceso y la trasmisión del poder, en la estabilidad de las alianzas políticas y en la consolidación de las conquistas militares. Siendo la fuerza de trabajo sumamente apreciada en la labor agropecuaria, la maternidad fue estimada como la fuente proveedora de la mano de obra que sustentó el funcionamiento de las economías andinas.

El poder político tampoco le fue ajeno a la mujer. Testimonios escritos dan cuenta de que durante el Tawantinsuyo, hubo señoras con arraigado poder local poseedoras de tierras y fuerza de trabajo. Del mismo modo, la coya, esposa principal del inca, además de poseer riquezas propias, tuvo injerencia en decisiones cruciales durante el régimen incaico.

En el panteón andino, en las culturas más tempranas, fue significativa la presencia de deidades femeninas, como una alegoría viviente de la fertilidad. En los períodos tardíos aparecen ya como heroínas fundadoras en las historias de origen de sus pueblos. Complemento y oposición de los dioses masculinos, las mujeres divinas entablaron con ellos aventuras de amor y odio, de vida y muerte, de guerra y convivencia.

En suma: poder, riqueza, prestigio y veneración, una dimensión ignorada de la vida e historia de las antiguas mujeres de los Andes recupera su memoria.

 

 

(*) Tomado de Divina y humana, La mujer en los antiguos Perú y México, publicación editada por el Ministerio de Educación del Perú, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, Lima, setiembre 2004 – abril 2005.

 

 

 

 

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