miércoles, 11 de septiembre de 2013

PAPA FRANCISCO DEMANDA CONVERTIR CONVENTOS VACÍOS EN ASILOS DE REFUGIADOS




La Iglesia católica italiana es la mayor casera de la República. Entre conventos, templos y centros educativos o sanitarios posee entre el 20 y el 30 por ciento del patrimonio inmobiliario del país, en la mayoría de los casos exentos de pagar impuestos. Determinadas órdenes han convertido algunos de sus edificios en establecimientos hosteleros muy rentables.  

De ahí que tengan mayor las palabras del papa Francisco durante su visita de ayer a un centro de ayuda a los refugiados gestionados por los jesuitas en Roma: “Queridos religiosos y religiosas: los conventos vacíos no deben servir a la Iglesia para transformarlos en alojamientos y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo, que son los refugiados”.

Si durante su visita del pasado mes de julio a la isla de Lampedusa el Papa criticó la globalización de la indiferencia (“¿Quién de nosotros ha llorado por esos hermanos y hermanas que viajaban sobre las barcas, por las jóvenes madres con sus hijos?”, se preguntó en aquella ocasión), en el centro Astalli cerró el foco y lo fijo en la propia Iglesia:

“Quizás hemos sido llamados a hacer más, acogiendo y compartiendo con decisión aquello que la providencia nos ha dado.

 El Señor llama a vivir con generosidad y coraje la acogida en los conventos vacíos. Cada día, aquí y en otros centros, muchas personas, sobre todo jóvenes, se ponen en fila para una comida caliente. Estas personas recuerdan el sufrimiento y el drama de la humanidad. Pero esa fila nos dice también que hay que hacer algo, ahora, todos…¡Es posible! Basta con llamar a la puerta y decir: estoy aquí, ¿cómo puedo ayudar?”

El Papa acudió al centro de ayuda a los refugiados –contiguo a la Iglesia de Jesús, donde está enterrado el fundador de los jesuitas, San Ignacio de Loyola – en un coche pequeño, sin la comitiva hasta ahora habitual de escoltas y sirenas.

Tras visitar el comedor en el que cada día se atiende a unas 500 personas, Jorge Mario Bergoglio se dirigió a los refugiados. “Muchos de vosotros sois musulmanes, venís de otros países, de situaciones distintas. No tenemos miedo a la diferencia”.

También tuvo palabras para quienes, por causa de esta crisis o de crisis más viejas y profundas, tienen que acercarse cada día a pedir un poco de pan para o sus hijos: “Vuestra fragilidad desenmascara nuestros egoísmos, nuestra falsa seguridad, nuestros pretextos de autosuficiencia”.

El papa Francisco dirigiéndose a las autoridades dijo: “La misericordia requiere justicia. Sólo a través de la justicia se puede lograr que el pobre encuentre el camino para no serlo más. La Iglesia, la ciudad de Roma, las instituciones tienen que unirse para que nadie tenga más necesidad de un comedor social, de un alojamiento, de un servicio de asistencia legal para ver reconocido el propio derecho a vivir y trabajar, a ser plenamente persona”.

Antes de marcharse, el pontífice hizo suya una frase que unos momentos antes le habían confiado algunos refugiados: “¡La integración es un  derecho!” (Fuente: Diario El País).

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